Una de las características de nuestra sociedad es que vamos la mayor parte de nuestro tiempo con el piloto automático puesto. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos vamos saltando de una tarea a otra sin parar.

Esta velocidad hace que nuestro razonamiento y juicio crítico sean muy superficiales. Para ahondar en las cosas, se necesita tiempo, y corriendo no se piensa con claridad.
El entorno en el que estamos siempre nos influye, y si se trata de un entorno acelerado, nos contagiamos de su aceleración, con todo lo que ello implica.
Los grandes intereses económicos y los medios de comunicación son conocedores de este fenómeno, y lo aprovechan. Así que sin darnos apenas cuenta, nos encontramos siguiendo una corriente que nos empuja en muchos casos hacia donde no queremos ir. Somos conscientes de ello y nos incomoda mucho, hasta que llega un día en que no podemos más. Nos sentimos mal con nosotros mismos y con la vida que llevamos.
Si quieres entender porque somos víctimas de este fenómeno, y saber lo tienes que hacer para cambiar esta dinámica, te sugiero que leas “Yo sobre la Masa”.



