Hace un día precioso, ¿Te has dado cuenta o no? Para ser capaz de disfrutar de la vida y el momento, es fundamental tomar conciencia del momento en el que nos encontramos conectando con el presente y, en el siguiente artículo te explico qué debes hacer.

¿Por qué no disfruto del momento? ¿Cómo aprender a disfrutar de las cosas?
A menudo somos incapaces de ver las cosas buenas y bonitas que nos rodean. No las percibimos porque centramos nuestra atención en los problemas del día a día. Nuestros pensamientos están en las tareas pendientes, obligaciones, compromisos y preocupaciones por lo que pueda salir mal. Todo esto absorbe nuestra atención por completo.
Si además, tenemos tendencia a lamentarnos mentalmente de las cosas que nos han sucedido, todo junto hace el cóctel perfecto para perder la conexión con el único espacio temporal en el que podemos vivir y ser felices, el presente.
Muchas veces nuestra mente es como un caballo salvaje al que se le está intentando domesticar. Da brincos de un lado a otro, y no hay manera de que camine o trote relajado sobre el terreno. De igual forma sucede con nuestra mente. Algunos psiquiatras lo llaman el síndrome del pensamiento acelerado.
No obstante, todo es cuestión de práctica y de entreno. De la misma manera que un conducto nobel acaba dominando la conducción, nosotros también podemos acabar controlando el desmadre y el caos mental en el que a menudo nos instalamos.
Evidentemente, el primer paso es tomar conciencia del problema. Ser conscientes de que nos desconectamos del momento presente con gran facilidad, de que nos dejamos llevar por los pensamientos que nos mueven entre el pasado y el futuro, y de que está en nuestras manos poner un poco de control a esta dinámica mental acelerada.
¿Cómo ponerle solución?
¿Y qué podemos hacer llegados a este punto? Evidentemente el estilo de vida acelerado de nuestra sociedad no ayuda, y debemos aprender a llevar una vida más tranquila y calmada. Por eso es fundamental apostar firmemente por la priorización de nuestro ser interior y de nosotros mismos, tal y como propongo en mi libro Yo sobre la masa.
Una filosofía de vida en donde es importante aprender y practicar de forma habitual el mindfulness o atención plena. Una filosofía en la que cada día deberíamos detenernos varios momentos sólo para dar valor a todo lo bueno que nos rodea y así poder disfrutar el momento y el presente. Cerrar los ojos, respirar hondo, y visualizarlo. Por poco que sea, nos dará frescura y positividad.




